X
Despierta.
Se levanta, mira atrás: allí sigue la vela,
pero sus pies ya avanzan hacia la meta.
Mira sol, llora, le cuenta
que cuando estaba oculto descubrió la vela.
El sol la envuelve, la conforta, la calienta,
se tumba en el suelo, tranquila, resuelta…
Gira la cabeza:
ahí está, la ve, sigue en escena,
vívida,
perenne:
La vela.
Calentada por el sol,
y los ojos en éste
y, a veces, en la vela,
se duerme…
Despierta…
6 Febrero 2010
La Vela X
29 Noviembre 2009
La Vela IX

IX
Despierta.
Siente el sol brillar tras ella.
La llama, la espera.
Pasa la mano por la llama de la vela,
la reconforta y, sin embargo, se aleja
a volver con ese sol que se olvidó de ella
y, sin embargo, de todas las llamas, la que más calienta.
Al girarse a volver con el sol que espera
las sedas han tirado sin querer la vela.
El terror en su cara, el miedo en sus venas,
el dolor la posee, solo ve la vela.
Suspira aliviada al ver que aun maltrecha
en el suelo la llama aún se contempla,
aún la ilumina, aun así la consuela.
Cierra los ojos, y piensa,
pero la decisión aun así está resuelta.
Abre los ojos y asombrada contempla
la vela, de pie, parece estar sonriéndola.
Llorando otra vez, de nuevo, se aleja,
dirección al sol, al calor, ¿y la vela?
Cansada, de nuevo, en el suelo se acuesta,
lejos del sol, lejos de la vela.
Y duerme, pero no sueña.
12 Octubre 2009
La Vela VIII

VIII
La vela.
Se acerca con miedo por lo que fue y lo que acecha,
por el sol, que está ahí, a la espera.
Se sienta frente a ella y contempla
ensimismada el ir y venir del fuego en la mecha.
De todas las vistas no es la llama más bella,
no es la que da más luz, no es la que más calienta,
y sin embargo ahí está, sola frente a ella,
la vela,
su vela.
Desliza una lágrima por no tenerla,
por no poder, por el dilema:
el sol, o la vela.
Suspira y por fin, duerme junto a esta,
un sueño intranquilo, un miedo que acecha.









